INTERIOR
Letras enmohecidas, sollozos de instantes trémulos por donde pasan mis versos arrancándoles el corazón. Estas palabras guardadas en un abismo que no anhelan el aire, aullar escandaloso haciéndome llorar a gritos, una lanza indómita clavándose en la garganta reseca. En el pulso de la sangre mis poemas se asesinan.