EL JUGLAR DESCALZO
Mañana dirán
que era yo
el entristecido,
el juglar descalzo,
el renacido.
Lo dirán con
lengua de vidrio,
con sus tentáculos
humeantes,
con su casta
enmohecida
y su despreciable
crítica uniforme.
Pero no podrán
decir mi hartazgo,
ni mi candidez,
ni mi desdicha
por las contemplaciones
sonámbulas,
no dirán
de mi hueco inmóvil
al que me adherí
sin espasmos
ni vergüenza,
no dirán
de mis alturas
ni de mis pedidos
ululantes
ni de mi Credo
y viceversa.
No podrán decirme
-a ciencia cierta,
sin que mis pájaros
les picoteen
la sangre.
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