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ABSURDO FESTIVAL

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  Volvió el terror de las Madres a las Madres, la simiente muda a lastimarse el orgullo, volvieron las palabras a buscar asilo donde la soledad ayuda a vivir a los muertos. Regresó el festival del absurdo a sentarse en Rivadavia, el circo de la alegría con acidulantes a secuestrar nuestra paz congratulada, la libertad invocando moralidad con sus pantalones por el piso. Volvió el falso positivo a mostrarse en los espejos, la implantación de cuerpos en las cornisas del testimonio, regresaron las venas a hincharse de mala peste, el grito adormecido, la barbarie paseando su hidrante algarabía bañando infortunios y miseria. Volvió el dolor a mirarnos de frente, a clavarnos su injusta ferocidad, a mordernos el alma, la frente, la algarabía. Volvió el horror subrayado de error, la cruda realidad que no podemos masticar ni macerándola en esperanza. Pero habré de resistir apenas y a penas, regalándome en los ojos del que cambia gratitud sin privilegio, me levantaré con los escombros de mis ...

LA HERIDA

Observo su cuerpo tendido y de la herida abierta veo brotar un júbilo, una dignidad huérfana, una nube alzándose como débil cruz sobre la muerte (…) No es sangre, no, este río ardiente del que mi grito se alimenta, no son sus círculos unos ojos, ¡no! no es rigor lo que sostienen mis pálpitos en la agonía. Con mis manos liberaré las palomas de su dolor y haré de su resistencia un almimbar eterno.                                      Almimbar   - púlpito de las mezquitas

INTERIOR

Letras enmohecidas, sollozos de instantes trémulos por donde pasan mis versos arrancándoles el corazón. Estas palabras guardadas en un abismo que no anhelan el aire, aullar escandaloso haciéndome llorar a gritos, una lanza indómita clavándose en la garganta reseca.   En el pulso de la sangre mis poemas se asesinan.

XXVI

Si dijera “te voy a contar algo” abriría un portal gigante de incertidumbre hacia el otro lado que observaría mi fisonomía, investigaría mi lengua, buscaría el rincón preciso donde tengo escondido ese secreto, lo devoraría, quizá, con la manada de lobos hambrientos que acompaña todo lo no dicho.

XXXVIII

Esta escena al natural, esta luz ambivalente y mis silencios en el espacio justo. Esta concavidad ascendente, gotas de ruegos que hacía mucho tiempo habían olvidado los espejos. Estos muebles solidarios que se escandalizan con el vuelo de una sola mosca, todo tan real, mesurable, verosímil, mientras yo intento ser algo más que este pensamiento solo ajeno.

AGAZAPADO

Esto que tengo acá, incrustado en el sitio del corazón como una metralla, voces dislocadas, borceguíes sinvergüenzas, terrores agazapados con olor a pólvora y desconcierto. Sombras se destiñen por mis pensamientos pidiendo ratas al olvido. ¿Qué es este temblor buscando huesos? Tengo decenas de muertos que viven criticándome la memoria, con razón, con justicia, con ansias de trepidar en estos labios cansados de súplicas, de lápices solos y demasiados sucesos viejos.

MAÑANA

  ¿Y si mañana no hay quien escriba, si nadie vierte piedad sobre las osamentas y el río no vuelve con una ensoñación de peces dormidos? ¿Y si el incendio de la noche olvida contener las cenizas, o mirando la estrella desnuda mi sangre confunde rumor con paroxismo? ¿Qué será de la palabra sin un Poeta que denuncie, qué misericordia envolverá el tono, qué será del espanto adherido a los permisos, qué del amor cicatrizante cuando llegue de lluvia y no podamos dictar más nubes?