Por E-Mail

martes, 7 de febrero de 2012

Soldado...




FORZANDO límites,
quebrando tibios rosales.
Bajo hilos de rabia dura
por pueblos minúsculos,
filoso estallido de metales.

Cobrando tributos,
lastimando carnes.

Llevan tus manos arduos motivos
con fuertes costuras
y duros legionarios.
En tu alma oscuros criterios,
pasmosas locura
de inmutable sicario.

Arden días como el petróleo
mientras circundas los caminos.
Paren lástima los niños,
se muerden los adultos
soportando látigos.
Y consumes manos inocentes
con tus garras de presidiario.

Abrazas pieles nacientes y puras,
asignas huestes
de bravíos perdularios.

Hay que sentir este no/deseo,
la soledad que traes como infame.

Hay que ver tus huellas oscuras,
pisoteando orgullos,
salpicando sangre.
No conoces de motivos,
solo quieres el plomo
y lo que el plomo trae.

Sigues en tu marcha absoluta,
encendiendo antorchas,
descuidando flancos.

Maldito asesino,
vano y mezquino,

torpe cabeza de palo.

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