XXVI
Si dijera “te voy a contar algo”
abriría
un portal gigante
de
incertidumbre
hacia
el otro lado
que
observaría mi fisonomía,
investigaría
mi lengua,
buscaría
el rincón preciso
donde
tengo escondido
ese
secreto,
lo
devoraría, quizá,
con
la manada
de
lobos hambrientos
que
acompaña
todo
lo no dicho.
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