Por E-Mail

sábado, 7 de enero de 2012

Tan Solo Una...




A este silencio
hoy le está faltando algo.
Tanta prudencia
realmente no resulta fácil.

Si tuviera en este instante tu mano
estaría combatiendo la tristeza.
Estaría inventándome un destino
para poder definir mi traza.

A esta paz le faltan ciertas cosas,
ciertos mínimos respiros.

De pronto el atardecer no me atrae
y provoca desgracias a mi alma.

Dejo en el aire el corazón
como un ave solitaria.
Abro los brazos,
apago los ojos,
dejo escapar un latido.

¿Quién dijo que es buena la soledad?

¿Cruel propósito la decide acaso?

Porque hoy lloran hasta los recuerdos.
Hay demasiado olvido
perdiéndose por las estrellas.

A esta hoja le sobran letras;
en mis labios está faltando un “te amo”.
Las canciones caen como piedras
lastimándome la piel y la carne.

Se marchó el ángel de lata
que me traía los sueños.

De la primavera pasada
gasté hasta el último pétalo.

A este silencio le faltan ciertas cosas.

Yo sé que necesito tan solo una.

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